Carbones Térmicos y Metalúrgicos
Los consumidores de carbón exigen distintas características al mineral, según las formas y tecnologías de uso. La distinción más importante se hace entre carbón térmico y metalúrgico. El primero se utiliza en la producción de calor, básicamente en hornos, generación de vapor, y otros sistemas térmicos.
El carbón metalúrgico, se utiliza en el área siderúrgica para la producción de coque (combustible sólido obtenido de la destilación de la hulla que se fabrica a partir de carbones coquizables, los cuales tienen ciertas propiedades físicas que permiten su ablandamiento, licuefacción y resolidificación). Esto hace que ambos tipos se carbón se transen en mercados diferentes.
En el mercado de los productos energéticos, el carbón térmico debe competir con sustitutos, tales como el petróleo, la leña, la electricidad, el gas natural y otros. Sus características físicas son relevantes sólo en la medida que ellas puedan afectar la combustión en los quemadores. Por esta razón, más que referirse a un carbón de “buena” o “mala” calidad, lo que cabe es considerar su aptitud para ser usado en un determinado sistema térmico y, obviamente, sus costos y eficiencia de uso.
A diferencia del carbón térmico, en que importa principalmente el contenido energético, en el carbón metalúrgico se destaca fundamentalmente su propiedad coquizable, interesando en mucho mayor grado sus propiedades físicas y los elementos químicos que lo integran. Los carbones coquizables deben tener bajos contenidos de azufre y fósforo, y al ser relativamente escasos, generalmente son más caros que los carbones térmicos.
En Chile el principal uso de carbón térmico corresponde a las centrales termoeléctricas, en cambio, el carbón metalúrgico se usa en las plantas productoras de coque siderúrgico [4].